Dos
hormigas en su ambiente en la compañía de hormigas europeas. Las primeras se
sientes distraídas en un principio, pero poco a poco se van a acoplando al
sistema las unas a las otras; las hormigas europeas aunque son mayoría, se
sienten intimadas al saber que no están en su territorio pero no bajan la
guardia y al mismo tiempo se muestran fuertes y confiadas; el no estar en su
territorio no les impide trabajar en equipo y ser amigables como hormigas que
somos en este mundo.
Muchos
errores han cometido los seres humanos, para bien o para mal, no lo sé y creo
que nunca lo sabré; uno de estos errores ha sido el de establecer fronteras y
consigo las divisiones de todo tipo, pero no todo es tan trágico, algo bueno de
las fronteras es la diversidad y el reto personal que implica romper con los
prejuicios y barreras del mundo; y vivir el sentimiento de querer compartir,
descubrir y aprender, siendo consciente de que el deseo humano plasmado como
meta es muy poderoso.
Son muchas
historias más detrás de 14 siluetas, difícil conocerlas a fondo y ¿cómo no? –
Si aún no creo conocerme mucho, son 14 seres humanos, todos de diferentes
países, estaturas, costumbres, personalidades, humores, en fin, humanos.
El hecho de
que naciera en otra parte del mundo, sin conocer en realidad la razón de muchos
para estar aquí (Raleigh CRN) y sin saber cómo se sienten en lo más profundo de
su interior. Es increíble como el leguaje corporal y las ganas de despojarse de
la cotidianidad resultan una buena mezcla para comunicarse y hacer que cada
minuto sea relevante, disfrutar el idioma universal como una sonrisa, chocar
los 5, un abrazo y más.
Estos
gestos hacen del tiempo no sólo algo valioso y memorable, sino que también
traen consigo un sentimiento de alegría, unión y energía positiva, es en estos
momentos cuando prefiero cambiar la palabra extranjero por familia y frontera
por amor.
Adriana
D’Ambrosio, Costa Rica


